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Objetivo

El presente módulo busca precisar los conceptos de migración internacional, refugio, asilo y desplazamiento. Se discutirá especialmente el concepto de desplazamiento forzado y sus particularidades en el caso colombiano.

Bibliografía Básica          

ARANGO, J. (2000). Enfoques conceptuales y teóricos para explicar la migración.
Revista internacional de Ciencias Sociales. UNESCO. http://www.unesco.org/issj/rics165/abstracts165.pdf

SEPÚLVEDA, Magdalena (2005). "El tratamiento de los solicitantes de asilo y refugiados a la luz de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados y las normas del derecho internacional de los derechos humanos” en Memoria del Vigésimo Aniversario de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados, 1984-2004. http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/3419.pdf

1. La migración  en el contexto histórico internacional
2. Concepto y categorías del migrante
2.1 La Condición de refugiado
2.2 Precisiones sobre el asilo
2.3 El desplazamiento interno forzado

1. La migración  en el contexto histórico internacional

La historia de la humanidad ha estado marcada por los constantes movimientos de población. Los procesos migratorios han respondido al crecimiento demográfico, los cambios climáticos, los desastres naturales, las necesidades económicas (empleo y bienestar), la perspectiva de acceso a servicios educativos, los procesos de formación de las naciones,  la persecución política y las guerras, entre otros. 

La formación de los Estados-Nación europeos, el colonialismo y la industrialización, constituyen procesos históricos fundamentales para explicar las grandes corrientes migratorias previas al siglo XX.  Durante las  primeras décadas del siglo XX, el estancamiento económico y la agitación política, traen consigo una reducción considerable de migración. Tras la Segunda Guerra  Mundial, aumenta el volumen y el alcance de la migración internacional. El auge económico registrado hasta comienzos de la década de los setenta estimula la migración laboral desde las regiones menos desarrolladas hacia Europa occidental, América del Norte y Oceanía.  Desde mediados de los años setenta, los países industrializados experimentan nuevos flujos de entrada de población, al tiempo que surgen nuevos países de inmigración en el sur de Europa, los países productores de petróleo del Golfo Pérsico, América Latina, África y Asia. Durante esta década se estima  la migración de  82 millones de  personas 1.  

Las últimas décadas del siglo XX configuran un período de migración sin precedentes. El número de migrantes asciende a 27 millones durante la década del ochenta. El mayor ascenso se registra en los noventa al estimarse 154 millones de migrantes, crecimiento explicable en parte, por la desintegración de la Unión Soviética (diciembre de 1991).  Según el más reciente informe sobre las migraciones en el mundo, el número de migrantes se ha duplicado los últimos 25 años. Para el año 2005 se calculó entre 185 y 192 millones de migrantes  (2,9 por ciento de la población),  incluyendo trabajadores, solicitantes de asilo y refugiados, entre  otros 2.  

Entre los 209 Estados del mundo, 43 son países de recepción, 32 de salida y 23 de recepción y salida. Sin embargo, la mayoría de migrantes se concentra en un número reducido de países industrializados3. En la actualidad, cerca del 60% de los migrantes registrados se encuentran en los países más prósperos del mundo y el 40% restante, en los países en desarrollo (Asia: 49 millones, África: 16 millones, América Latina: 6 millones) 4.

Los migrantes se caracterizan por su heterogeneidad: viven situaciones diversas (regulares e irregulares), tienen propósitos distintos (estudio, trabajo, refugio) y generan movimientos migratorios de diverso tipo (temporales: desarrollo de una actividad particular en el lugar de destino y  regreso al lugar de origen; circulares: pasar por diferentes destinos antes de regresar al lugar de origen; o permanentes: establecerse en el lugar de destino) 5.  Una proporción importante de estos migrantes son mujeres y jóvenes, razón por la cual se ha llegado a hablar de la feminización de las migraciones 6.

A nivel mundial, la percepción acerca de  los migrantes ha adquirido una  connotación negativa. En la mayoría de los casos, las personas son consideradas una amenaza, una competencia y un riesgo, más que un aporte al enriquecimiento  y el desarrollo de los lugares de llegada. En consecuencia, es evidente el auge de políticas restrictivas y policivas en gran parte de los países receptores, contrarias al proceso acelerado de internacionalización del capital. Estas políticas impiden la legalización y la regularización de los migrantes; los colocan en desventaja y facilitan la vulneración de sus derechos mediante la exclusión, la discriminación y la explotación 7.

Varias de estas preocupaciones en torno a la migración son poco fundamentadas y contrarias a la realidad. En el campo laboral, por ejemplo, los migrantes están ubicados en los extremos inferior y superior del mercado, y  desempeñan empleos que a menudo, los nacionales no pueden o quieren asumir. En materia de servicios sanitarios y bienestar social, los migrantes pagan impuestos y no constituyen una carga en este sentido. De otro lado, pese al ascenso de las cifras, los migrantes siguen siendo una minoría ya que constituyen el 2,9% de la población, porcentaje similar al registrado en la década del sesenta cuando migraron 76 millones de personas (2,5% de la población mundial del momento) 8

La migración pone entonces en cuestión un elemento constitutivo del Estado nacional: la ciudadanía. Esta categoría basada históricamente en un principio de igualdad, evidencia también, un conjunto de relaciones asimétricas y de desigualdad en las constituciones modernas. Algunos analistas del fenómeno migratorio contemporáneo consideran que la ciudadanía se ha constituido en “un mecanismo de poder a través del cual se definen las relaciones del individuo hacia el interior de una sociedad y hacia el exterior, permitiendo o restringiendo su acceso a derechos civiles políticos y sociales y posibilitando u obstaculizando una posición para el ejercicio de un cierto poder” 9.

Las migraciones internacionales  tienen consecuencias tanto en los países de emigración como en los de inmigración. En los primeros, se reducen los problemas de superpoblación, desciende la presión sobre los recursos, se reciben remesas, diminuye el desempleo y mejoran las relaciones mercantiles con otros países. Sin embargo, se pierde la inversión en la población emigrante (educación, salud, etc.), disminuyen los niveles de consumo y envejece la población, si se tiene en cuenta que un porcentaje importante de los migrantes son jóvenes. Respecto a los segundos, se reciben aportes de capital y mano de obra,  hay optimización de los procesos de innovación tecnológica, aumentan los niveles de consumo, hay mayor diversidad cultural y aumenta la población joven. No obstante, aumentan las demandas sobre los servicios asistenciales y educativos, se facilita la explotación laboral de los inmigrantes, aparecen desequilibrios demográficos y ascienden las importaciones de productos de los lugares de procedencia de los inmigrantes 10.

La migración interna, que no implica el paso de las fronteras nacionales, supera la  migración internacional y depende de la situación económica, social, cultural, ecológica y política de cada país. Algunos estudios concluyen que en los países “menos desarrollados” se registran los mayores niveles de migración interna porque representa una estrategia de reproducción y supervivencia para numerosos grupos empobrecidos. Dentro de este tipo de migración cobra particular importancia el éxodo rural, entendido como el desplazamiento masivo de habitantes rurales hacia el casco urbano, en busca de mejores condiciones de vida y mayores oportunidades de empleo. Este tipo de migración es protagonizada básicamente, por jóvenes entre los 12 y 27 años 11.

Además de las “migraciones proactivas” que responden casi siempre a elecciones  racionales que buscan una maximización de los beneficios personales, dentro de la migración interna existe un número significativo de “migraciones forzadas”, producto de decisiones  involuntarias. A finales del  año 2004, el número de personas desplazadas forzadas dentro de su propio país ascendía a 25 millones. Según el Internal Displacement Monitoring Center (IDMC), por cada persona desplazada con posibilidad de retornar, existe otra persona forzada a salir de su hogar.  Más de la mitad de las personas internamente desplazadas (13,2 millones) viven en África. Sudán (6 millones) y la República del Congo (2,3 millones) ocupan los primeros lugares en desplazamiento interno, seguidos por Colombia, Irak, Somalia y Nepal 12.

2. Concepto y  categorías del migrante

Más allá de la amplia discusión teórica, quienes se ocupan de la atención y la protección de la población migrante han intentado elaborar y precisar algunos conceptos con el fin de brindar instrumentos operativos que faciliten las acciones de protección y ayuda. Desde esta perspectiva, el migrante es: “toda persona que atraviesa la línea divisoria de una unidad política o administrativa durante un periodo mínimo de tiempo” 13.  Este concepto comprende tanto la migración interna que hace referencia al desplazamiento dentro de un mismo país, como la migración internacional que implica cruzar las fronteras estatales.

Entre las diferentes categorías de migrantes se encuentran:

Migración económica.
Es una migración voluntaria en busca de mejorar los ingresos económicos y está estrechamente relacionada con el deterioro de las economías y el nivel de vida de los países en desarrollo. Dadas las altas restricciones que imponen los países receptores, este tipo de migrantes en ocasiones, opta por cobijarse bajo el amparo del asilo para regularizar de alguna manera su permanencia en otro país. Sin embargo, la mayoría de mano obra “barata” está constituida por migrantes irregulares, sin documentos y permisos necesarios para ejercer un trabajo.
                       
Migración por desastres naturales.
Se presenta a causa de fenómenos naturales que ponen en riesgo la vida e integridad física de los habitantes de determinado lugar.
                       
Migración por razones políticas.
Este tipo de migración forzada se da en contextos de guerras civiles, conflictos armados y transiciones políticas al interior de países donde no hay suficientes garantías para la integridad y la vida de las personas. Esta migración incluye a los asilados, los refugiados y los desplazados internos.

Dado que el fenómeno migratorio está inserto en el proceso de globalización e implementación de modelos económicos, los Estados deben asumir responsabilidades que garanticen los derechos de los migrantes y mitiguen su vulnerabilidad. En el ámbito internacional los mecanismos de protección al migrante están establecidos en diferentes instrumentos como:

La Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familias.
Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, 1990.
           
El Convenio 97, relativo a los trabajadores migrantes.

Organización Internacional del Trabajo, 1949.
           
El Convenio 143 sobre las migraciones en condiciones abusivas y la promoción de la igualdad de oportunidades y de trato a los trabajadores migrantes.
Organización Internacional del Trabajo, 1975.

La Recomendación sobre los trabajadores migrantes (No. 86 y 151).
Organización Internacional  del Trabajo,  1949 y 1976.

           
El Convenio 29, relativo al trabajo forzoso u obligatorio.
Organización Internacional del Trabajo, 1930.
           
El Convenio 105, relativo a la abolición del trabajo forzoso.
Organización Internacional del Trabajo, 1957.

2.1  La condición de refugiado

El refugio es un fenómeno caracterizado por el paso de fronteras estatales por parte de personas o grupos obligados a abandonar su país de origen, debido a motivos de raza, credo o cuestiones políticas. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939), cerca de 300 mil judíos (alemanes, austriacos y polacos) salieron en busca de refugio hacia otros países de Europa y América. A raíz de tal éxodo y dada la respuesta de los gobiernos de los países de llegada, en muchos casos restrictiva al acceso y la protección de los refugiados, se ampliaron y crearon instancias al interior de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales para la protección y la asistencia de  la población refugiada.

Según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de la ONU, el término refugiado debe aplicarse a toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o quiere, a causa de dichos temores, acogerse a la protección de su país de origen. Esta condición aplica también a aquellos que carecen de una nacionalidad y se hallan fuera del país de residencia.

La Declaración de Cartagena de 1984, adoptó una definición ampliada del concepto de refugiado a toda persona que ha huido de su país de origen porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas debido a la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos y la violación masiva de derechos humanos u otras circunstancias de grave perturbación del orden público.

La condición (estatus legal) del refugiado es reconocida en primera instancia por los Estados como entes soberanos. Un elemento clave para determinar esta condición puede ser la existencia de persecución a partir de un hecho real o potencial y que los actores de esta persecución sean estatales, directa o indirectamente involucrados, o no estatales, fuera del control del Estado. En segunda instancia, ACNUR bajo mandato, garantiza que los refugiados sean protegidos por los países de llegada.

Entre las herramientas más relevantes para la protección de los refugiados se encuentran: la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, el Protocolo de 1967 y el Mandato de ACNUR. El Derecho Internacional para los Refugiados opera como un marco jurídico con el fin de garantizar la protección de las personas que califiquen como refugiados. Esta protección demanda seguridad física, ayuda básica y el ejercicio de derechos como cualquier extranjero legal. Además, el refugiado debe contar con la garantía de documentación y no devolución o expulsión al territorio ni detención por el ingreso ilegal al país. La condición de refugiado cesa cuando la persona regresa a su país de origen o residencia o cuando se comprueba que ha obtenido tal condición de manera fraudulenta.

Esta protección también queda supeditada a la discrecionalidad de los países receptores. En la mayoría de los casos, los refugiados quedan indocumentados y no alcanzan a obtener esa condición en el país de llegada. Varios alcanzan a ser repatriados, sin que necesariamente sean garantizadas las condiciones de seguridad y dignidad para retornar al país de origen, donde quizás persisten las causas que obligaron a la salida.

Recientemente, debido a la agudización del conflicto armado interno, varios colombianos han cruzado las fronteras en busca de refugio. Según datos de ACNUR en el 2003,  37. 995 nacionales estaban refugiados en el mundo, especialmente en Canadá (6.689), Costa Rica (8.266), Ecuador (6.248) y Estados Unidos (11.590) 14. Estas estadísticas han aumentado en  los últimos años por el ascenso del desplazamiento forzado hacia las fronteras. Según CODHES, 199.512 personas se han desplazado hacia las fronteras desde el primer trimestre de 1999 hasta el tercer trimestre de 2005. 

Colombia ha participado y suscrito varios acuerdos internacionales y nacionales sobre refugio, como:

2.2  Precisiones sobre el asilo

Debido a que las condiciones de refugio y asilo son diferentes, es importante establecer  algunas precisiones:

  • La persona solicita la condición de asilo al  Estado receptor.  Para adquirir esa condición se acude a instituciones regionales y no a instituciones universales (Naciones Unidas) como en el caso del refugio.
  • Cuando se otorga la condición de asilo no  se tienen en cuenta ni los principios ni los objetivos de las Naciones Unidas. El asilado no está cobijado por la Convención de 1951 ni por el Protocolo de 1967.
  • El asilo se otorga (carácter constitutivo) y el refugio se reconoce (carácter declarativo).
  • La decisión de otorgar el asilo responde a un acto discrecional soberano de los Estados.
  • El refugio, responde además a la existencia de un derecho internacional para los refugiados.
  • Para solicitar asilo la persona puede invocar el art. 14 de la Declaración Universal de DD.HH., en el sentido que: “en caso de             persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo y disfrutar de él en cualquier   país”.
  • El asilo se solicita por razones políticas.
    En el caso del refugio se contemplan cinco clases de motivos: opinión política, raza, religión, nacionalidad y grupo social.
  • Por lo general, el asilo se solicita en casos de persecución.  El refugio responde a temores fundados de persecución.
  • La reglamentación sobre el asilo es   imprecisa y existen escasos medios de control.
  • La reglamentación sobre refugio es precisa  (en cuanto a derechos y deberes) y presupone medios de control específicos.
  • En América Latina el asilo está definido en dos categorías: territorial y diplomático.
  • Un refugiado puede solicitar condición de asilo.

Según datos de ACNUR, en el año 2003, 22.582 ciudadanos colombianos solicitaron asilo en el mundo, especialmente en Canadá (2.131), Costa Rica (1.545), Ecuador (11.388) y Estados Unidos (4.661).

2.3  El desplazamiento interno forzado

A diferencia del refugio, el desplazamiento forzado se produce al interior de un país, de forma masiva, individual o familiar.  En el contexto colombiano, el desplazamiento forzado está asociado a factores estructurales (tenencia y distribución de la tierra, exclusión social, represión política, etc.) y coyunturales (narcotráfico, surgimiento de nuevos actores armados, etc.), que hacen compleja la situación. En los últimos años, la agudización y degradación del conflicto armado hace más crítica y dramática la situación de la población que se ve forzada a abandonar sus territorios.

Pese a que este fenómeno migratorio se presenta a lo largo de la historia (por ejemplo, durante La llamada “Violencia” de los años cincuenta en el siglo XX), sólo se reconoce por parte del Estado colombiano a partir de 1995. Anteriormente, el fenómeno se asimiló a la migración de tipo económico - gobierno Barco Vargas (1986-1990) - o por desastres naturales  - gobierno Gaviria Trujillo (1990-1994) -. En el año 1997, como un avance en el reconocimiento de la grave situación del fenómeno en el país, se expide la Ley 387 de 1997, que establece la condición de desplazado y el momento de su superación cuando se recupera totalmente la capacidad de ejercer los derechos vulnerados.

Según esta Ley, desplazado es toda persona que:
-            Se ha visto forzada a migrar dentro del territorio  nacional.
-            Ha abandonado su localidad de residencia o actividades  económicas habituales.
-            Ha sido vulnerada o se encuentra directamente amenazada su vida, integridad física, seguridad o libertad personal, con ocasión de cualquiera de las siguientes situaciones: conflicto armado interno, disturbios y tensiones interiores, violencia generalizada, violaciones masivas de los Derechos Humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario y otras circunstancias emanadas de las situaciones anteriores que puedan alterar o alteren drásticamente el orden público 15.

De acuerdo con estos principios se entiende por “desplazados internos a las personas o grupos de personas que se han visto forzadas u obligadas a escapar o huir de su hogar o lugar de residencia habitual, en particular como resultado o para evitar los efectos de un conflicto armado, de situaciones de violencia generalizada, de violaciones de los derechos humanos o de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano, y que no han cruzado una frontera estatal internacionalmente reconocida”16.

En 1998, en el ámbito internacional son presentados los Principios Rectores de los desplazamientos internos, por parte del señor Francis Deng, representante del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Desplazamiento Interno, en respuesta al mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos, que plantean un marco jurídico adecuado para la protección y la asistencia de los desplazados internos.      
El concepto de desplazamiento presente en la  legislación nacional e internacional se caracteriza por: la centralidad de la definición en cuanto al cambio de habitación y de trabajo, la ubicación de las personas dentro de las mismas fronteras de su país y el origen del hecho en las violaciones al DIH y a los DDHH.  Este concepto lejos de agotarse, es ampliamente debatido en el ámbito académico a fin de precisarlo, matizarlo y ubicarlo en el contexto colombiano.  

El este sentido no muestra con claridad suficiente la relación del desplazamiento con los intereses de carácter político y económico. La ubicación del origen del hecho en las violaciones de los DDHH y el DIH, esconde los múltiples intereses que han motivado el destierro. Además, desconoce que el  desplazamiento no se ubica en el marco de un Estado moderno que adquiere legitimidad en sí mismo, sino en un Estado en disputa y conflicto. Como tal, el Estado ha sido un actor indirectamente responsable y, en ocasiones, impulsor y canalizador directo del desplazamiento.

La mera voz “desplazados” denuncia la tentativa de ocultar una de las historias más dramáticas y sangrientas de nuestro tiempo.  La verdad es que la gente no se desplaza: la destierran, la expulsan, la obligan a huir y a esconderse.  Otro manido recurso para escamotear el hecho es verlo como si se tratara del resultado de los enfrentamientos entre dos actores recientes de la violencia: guerrilla y paramilitares.  Se olvida que la expulsión de pueblos y ciudadanos es un antiguo recurso del sistema y que al situar el origen del problema en los grupos armados ilegales, se exculpa al régimen y en particular, a las Fuerzas Armadas de toda responsabilidad. 
La legislación se limita además, a los cambios de lugar desconociendo que el desplazamiento está relacionado con la dominación de las poblaciones y los territorios. Esta dominación en muchos casos se produce sin generar cambio de lugar o residencia  y por tanto, está ligada a la llamada sedentarización forzada o confinamiento.

Finalmente, es importante subrayar que la legislación desconoce las pérdidas que conlleva el desplazamiento; olvida las rupturas que se producen en ámbitos como la estructura familiar, las tradiciones culturales y las relaciones socio – políticas. El desplazamiento despoja a las personas de su ámbito de objetividad, en otros términos, de sus reglas, pautas, acuerdos, consensos, principios, creencias y seguridades construidas desde su devenir social y originario 17.

Lejos de ser un simple “cambio de lugar”, el desplazamiento constituye una forma de desarraigo: “se trata de  un proceso de rupturas complejas producidas en el ser y hacer de las personas, grupos y comunidades con miras a la subyugación o el sometimiento.  Dentro de esas rupturas se inscriben tanto los cambios de lugar como las servidumbres forzadas en los mismos lugares de residencia y trabajo tradicionales; tanto los cambios forzados en las prácticas de producción e intercambio económico, como en las visiones e imaginarios del cosmos; tanto los quiebres en las organizaciones familiares y sociales, como la negación de los derechos políticos” 18.

“Ser desplazado es no entender nunca por qué te hicieron huir de los fuegos encontrados de bandas a las que jamás llamaste, de gentes que vinieron a sacarte de lo tuyo, de un Estado que no respondió al pacto fundamental de defenderte la vida, los bienes y la honra. Ser desplazado es haber quedado víctima de una batalla estratégica donde otros se jugaron tu existencia para obtener dividendos en una balanza de poder en la cual no pesabas. Ser desplazado es arrancarte a la fuerza de tus eras de rábanos y zanahorias, de la platanera y el naranjal, para llegar cansado a comprar papas fritas empacadas, sardinas enlatadas y refrescos cuyo gas rebota en la garganta”19.


Guía de trabajo 
Responda las siguientes preguntas:
1. Identifique  las principales diferencias entre refugio, asilo y desplazamiento forzado.
2.¿Cuáles son las principales condiciones y situaciones que puede argumentar una persona para que se le reconozca el estatus de desplazado?


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